Se viene una industria que demandara una mejor calidad de sus instalaciones eléctricas.
Las instalaciones eléctricas, son las
fundamentales para llevar energía, entre otros, a los procesos productivos, a los sistemas de comunicación o a la
simple iluminación de una vivienda, pero contradictoriamente, en muchos casos
por costos u olvidos, son unas de las ultimas en darle la importancia que se
merecen.
En una industria, el servicio de energía eléctrica
es uno de los servicios internos de importancia junto al gas y el agua, donde estos también originan los
servicios de aire comprimido, frio y vapor, fundamentales para los procesos
productivos. Si hay energía eléctrica, todo está bien, pero si falla
intempestivamente entramos en dificultades en finalizar un proceso productivo,
generando perdidas de productos y de rentabilidad.
Hoy se habla de la revolución industrial 4.0, de la eficiencia energética y
de las instalaciones sustentables, pilares de la nueva industria que se viene. Pero
para llevar adelante este tipo de tecnología y metodologías, necesitamos tener
instalaciones eléctricas, confiables y seguras.
Es muy común que, en la industria en desarrollo, existan
instalaciones eléctricas de muchos años, que fueron ampliándose paralelamente al
crecimiento del consumo. Del cual, en algunos casos, conjugan exitosamente
equipamientos de 30 años de antigüedad junto a tecnología actuales. Pero en otros
casos, la seguridad eléctrica entra en juego por falta de mantenimiento,
por antigüedad de la misma, por falta de coordinación de las protecciones o
por el crecimiento excesivo de la potencia consumida respecto a lo que puede
soportar las instalaciones existentes, que sobrelleva a inconvenientes en la
distribución de la energía eléctrica dentro de la industria.
Existen normativas nacionales e internacionales que
especifican requerimientos técnicos mínimos a cumplir en los materiales y en
las instalaciones; como también profesionales matriculados que, mediante estas
normativas, aconsejamos y planteamos nuevas instalaciones y mejoras, que se
consideran fundamentales para el buen desempeño de las instalaciones
eléctricas. Esto, no se
lo debe entender como nuevos costos, sino inversiones necesarias, que mantiene
el crecimiento seguro de una pyme.
Con una instalación eléctrica, planificada en el
crecimiento de la industria, podemos pensar en incorporar las nuevas
tecnologías en la producción.
Ing. Emanuel C. Erba
www.inepsar.com